Vistas de página en total

viernes, 26 de marzo de 2010

"Para mí caben todos"

Ramón Eduardo Arias fue monaguillo durante 14 años.


En el primer mandamiento, el Dios de la Biblia se presenta -Yo, el Señor, soy tu Dios, que te ha sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre- y exige a sus fieles que no haya para ellos otros dioses delante de Él.




Está escrito, dice el Nuevo Testamento: "Al Señor tu Dios adorarás, sólo a él darás culto (Mt 4, 10)". La fe en las tres principales religiones monoteístas excluye otras creencias.

En Venezuela, BBC Mundo entrevistó a un espiritista que no puede dejar de creer en Dios, pero tampoco quiere dejar de adorar a divinidades que cualquier iglesia consideraría paganas.







Ramón Eduardo Arias fue monaguillo durante 14 años.



Ramón Eduardo Arias, "46 años en la carrera de espiritista, 51 años de edad", según se presenta él mismo, cree en Dios por sobre todas las cosas. Va a misa, si es necesario. Asiste a novenarios, cuando alguien fallece. Es más, fue monaguillo durante 14 años, en paralelo a su "oficio".



Pero el altar de la azotea de su hogar está dedicado a la reina María Lionza, el negro Felipe y el cacique Guaicaipuro, las tres potencias de un culto popular venezolano -el espiritismo marialoncero-, similar a la santería, que conjuga elementos de la religión católica con creencias de los pueblos aborígenes originarios y de los africanos, que llegaron a estas tierras bajo la condición de esclavos.



Ellos así lo pidieron y después de todo, fueron ellos quienes lo ayudaron a ampliar y mejorar su casa, en un humilde sector del este de Caracas, le cuenta Arias a BBC Mundo. Ellos: los hermanos, los espíritus, que siempre acompañan y siempre proveen. Dios mediante.



"Yo no discrimino a nadie", agrega este hombre, quien no se inmuta cuando se lo confronta con el mandamiento católico que ordena "amar a Dios sobre todas las cosas", no tener "dioses ajenos delante de mí" y no inclinarse ante imágenes ni honrarlas, según narra el libro del Éxodo.



¿Pero qué le ofrece el espiritismo que la religión tradicional no?



"La alegría, la satisfacción de ver que a ti te llegue una persona que, por medio de Dios ante todo, hagas la invocación y logres ayudar a alguien; cuando ves a la anciana que ha ido a tantos médicos y ninguno ha logrado nada, y con una oración, una hierba, ves cómo se va diferente".





Sin correteos



Las tres potencias

María Lionza



Diosa madre, diosa de las cosechas y protectora de los animales. Algunos de los mitos acerca de su origen coinciden en que fue producto de la unión entre un cacique indio con una española, en tiempos de conquista y colonización, y que fue encerrada en una cueva. De ahí escapó y se internó en las montañas, desde donde reina entre los animales. Es la máxima deidad después de Dios y la santísima trinidad.



Negro Felipe





Figura que conjuga a tres personajes de raza negra que lucharon contra los españoles en diferentes etapas de la conquista, colonización e independencia de Venezuela: el negro Miguel, el negro Felipe (contemporáneo con Miguel) y Pedro Camejo (o "Negro Primero").



Cacique Guaicaipuro



Jefe indio de la zona central del país que opuso una fiera resistencia al conquistador español.

Arias dice que se encontró con los espíritus cuando era un niño. Para entonces había visto desfilar nueve muertos -entre ellos los de su padre y de su madre- por la puerta de su casa, la misma en que hoy cuenta su historia.



"Siete familias (familiares) y dos inquilinos", dice, mientras tira al piso la colilla del tercer cigarrillo que se ha fumado en 20 minutos. "Era como si este lugar estuviera embrujado".



Un hombre misterioso de avanzada edad –del que sólo recuerda su nombre: William– le ofreció ayuda en un piso de hospital, donde su padre acababa de morir a causa de un infarto. William lo acogió en "una chocita por Barlovento", en la costa central, y le enseñó todo lo que tenía que saber: "Cómo era un oráculo para la salud, para hechicería, brujería, para gente que tenga problemas en su casa".



William también le indicó que las almas de sus familiares habían "sido compradas" (sus tumbas profanadas y sus restos utilizados para "trabajos") y por eso merodeaban la casa. Para contrarrestar lo sucedido utilizó "voladura de pólvora, alcanfor, muchas velas, muchos novenarios en la iglesia, misas, visitas al cementerio… Les rezaba y les ponía agua bendita".



"Mi niñez la viví a nivel espiritual. No me la pasaba en la calle de arriba para abajo", nos cuenta, a la sombra de la ropa tendida y a la vista de los ranchos (construcciones precarias) que trepan las faldas de la montaña en el populoso barrio de Petare.



"En la mañana iba a la iglesia, ayudaba al cura a servir la misa, y en la tarde iba al colegio. En la noche agarraba un libro espiritual, hacía parte de mi tarea y agarraba y fumaba tabaco en esta parte donde estamos sentados, cuando esto era un barranco. Ahí estaba yo solo a las 9 o 10 de la noche, porque me nacía. Porque sentía bulla… brrr… brrrr… como si me estuvieran diciendo qué hacer", relata.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tu opinion nos ayuda a crecer