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lunes, 8 de julio de 2013

Consideración acerca de la oración


Escrito por el Pastor Antonio Regalado

 
Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas; porque a ellos les gusta ponerse en pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. San Mateo 6:5.


La Palabra de Dios nos invita a tener un corazón limpio para orar, no siendo engañoso, impostor, falso, comediante, envidioso, calumniador, sin doble personalidad.


Teniendo el centro de las emociones libre de estos agentes del mal, cultivamos un camino para que nuestras oraciones sean para propiciar la presencia del  Señor Jesús a nuestras vidas.

El alma que prospera, crece y progresa en la vida espiritual y familiar, tiene que estar liberada de la esclavitud del ego y reconocimiento, de la arrogancia, para poder tener tranquilidad en el momento de apartarse a solas con Dios en oración.

Hipocresía  es una simulación de sentimientos, una falsedad, una ficción, una falta de sinceridad que no conduce a nada.

A Dios no le agrada la risa que en la realidad es una mueca. Cuando muestre a alguien tu risa, que sea sin hipocresía, como debe ser también nuestro estilo de vida y oración.


Hay que arrojar todo ese muladar del corazón para estar en paz, y de esa manera poder construir un altar de oración y bendición que suba cual incienso agradable a Dios.


Orar es una bendición, desde esta reflexión hagamos una plegaria suplicando el favor del Señor:


Padre de Amor, Rey de reyes y Señor de señores, llévanos a orar como te agrada, suprime las cosas que provocan sentimiento de angustia o malestar, erradica eso que desgasta y que impide que podamos darte una entrega de oración con excelencia.


Venimos con el corazón en las manos ante tu trono de la Gracia y Misericordia, para implorar perdón por nuestros comportamientos erráticos, así como en una ocación los discípulos te imploraron "Señor enséñanos a orar", te suplicamos en esa misma dirección.


Gracias por tu sanidad hacia todo ser en necesidad, en toda nación y alrededor del mundo, por los milagros, proezas y maravillas que en esta hora tu estás produciendo a favor del prójimo.

Consuela al afligido, sana a los enfermos, no importando donde se encuentren, ni sus aflicciónes, protege a la viuda y al menesteroso, suple de acuerdo al potencial de tu bonanza y opulencia en gloria.


Oración y acción de gracias que hacemos en el nombre de Jesús, Amén y Amén.

 Maranatha, Si, Ven Señor Jesús!!!

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