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lunes, 22 de febrero de 2010

Mis tentaciones... las tuyas también

Por Tiberio Castellanos
El autor es un veterano comunicador dominicano residente en Miami Florida

Aquí en los Estados Unidos, y supongo que en algunos otros paises también, se debaten o combaten dos tesis o creencias que mucho tienen que ver con esto de las tentaciones.


Según dos grandes de La Ilustración, Rousseau y Locke, el hombre viene al mundo un "corderito" y la sociedad lo corrompe.

(Entre los seguidores de esta tesis se encuentran los que quieren borrar el nombre de Dios de la moneda y del Juramento a la Bandera.)

Según la doctrina cristiana el hombre es un ser concupiscente desde su nacimiento. Y algunos tienen la suerte de ser educados desde niños en el bien y la virtud.

 Lo que no quiere decir que desaparece de ellos la necesidad de seguir combatiendo, por toda la vida, su propia concupiscencia. (Recuerdo aqui, el gran descubrimiento de los fundadores de Alcohólicos Anónimos: el vicio, es decir, esa inclinación torcida, nunca se vence, se mantiene bajo arresto. Y ese arresto debe ser renovado cada nuevo día).

Después de ayunar por cuarenta dias en el desierto (por eso estamos celebramos ahora la Cuaresma), Jesús tuvo hambre y el Demonio quiso que convirtiera en pan algunas piedras. El Evangelio

de este primer Domingo de Cuaresma dice que Jesús le contestó: No sólo de pan vive el hombre. (Tengo la infantil y algo perversa inclinación, entrando a los restaurantes, de mirar los platos que les sirven a las personas de alguna edad.

 Con frecuencia son lomas de comida, que la mayoria ingiere. La mayoría, porque algunas mujeres acostumbran llevarse una parte a su casa.

 Sé, que en la vida de estas personas, hay siempre algo más que pan. Eso creo. Pero, al menos, esa noche en que las observo frente a esa loma de comida, estoy tentado a pensar que sólo viven para comer.

En otra de las tentaciones, el Diablo propone a Jesús que se deje caer de una altura, porque los Angeles te llevarán en volandas para que tu pie no tropiece con piedras.

Es la tentación que a diario sienten los que tienen algún poder, dinero o fama ( y, por supuesto, tú y yo también) de violar las leyes de Dios y de los hombres... y a veces hasta también las leyes de la naturaleza. (porque, por todos los medios audiovisuales se nos dice del daño que hace el cigarrillo, incluida la noticia de la muerte de Sandro, y tengo dos amigos que no dejan de fumar).

Y bien, aqui quiero concluir con las palabras que el evangelista pone en boca de Jesús como respuesta al Diablo: al Señor tu Diós rendirás homenaje y a él sólo prestarás servicio.

Un abrazo.

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