El 58,4 por ciento de los 230 millones de
emigrantes rurales chinos desplazados a las ciudades como mano de obra
barata nació a partir de la década de 1980, se sienten discriminados y
tienen dificultades para pagar vivienda y escuela, según un sondeo sobre
este grupo demográfico publicado hoy.
Del total de encuestados, un 45,2 por ciento son
hombres y cobran unos ingresos medios mensuales de 2.147 yuanes, que
equivalen a 337 dólares de EEUU al mes.
Bajo el título "Condiciones de vida y maritales de
la nueva generación de emigrantes chinos", el estudio estima en unos
84,87 millones a los miembros de esta segunda oleada migratoria de la
transición económica china, con espectativas y comportamientos
diferentes a los de mayor edad.
El resultado del sondeo, presentado hoy por la
Federación de Mujeres de China, indica que estos jóvenes son la base de
la mano de obra barata en las áreas industriales prósperas, situadas en
la costa este, por lo que su papel es decisivo en el desarrollo
económico y social de la segunda economía mundial.
La mayoría de estos trabajadores sufre
dificultades en su adaptación a la vida urbana, según el sondeo,
realizado entre 2.517 emigrantes de edades comprendidas entre los 20 y
los 31 años, entre abril y septiembre de este año en 16 ciudades
pertenecientes a 10 provincias chinas.
La mayoría de los encuestados reconocieron que su
integración en las ciudades era "media" (45,5 por ciento) o "baja" (44,3
por ciento), lo que indica la discriminación de la que son objeto en
los lugares donde se desplazan para trabajar.
Solamente un 5,4 por ciento de estos jóvenes
reconoce adaptarse "relativamente bien" a la vida en la ciudad, y un 0,2
por ciento "muy bien".
Un 57,9 por ciento de los emigrantes asegura que
los urbanitas "miran con desprecio a los emigrantes rurales", un
porcentaje mucho más alto que el de "indiferencia" o el grupo que
considera que los residentes urbanos "viven vidas de despilfarro".
En cuanto a la vida marital de estos jóvenes, un
55,8 por ciento de ellos vive con sus esposas mientras que los restantes
se ven forzados a dejarlas en sus provincias de origen, donde cuidan de
los hijos del matrimonio.
Para estos matrimonios jóvenes, los principales
problemas financieros son el pago de la vivienda, con un 29,2 por ciento
de las respuestas, seguido del coste de la educación de los hijos, con
un 21,5 por ciento.
En el grupo de los que viven separados, un 75 por
ciento respondió que sus relaciones con el cónyuge son "armoniosas",
mientras que menos del 3 por ciento reconoce que son "malas".EFE
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu opinion nos ayuda a crecer