Lobo considera que los criminales están tratando de provocar zozobra
en Honduras, que vive una ola de violencia a pesar de algunas acciones
como la "Operación Relámpago", en la que participan policías y militares
en un intento por frenar "tanta brutalidad".
Según el presidente, el asesinato en Tegucigalpa de la periodista Luz
Marina Paz, el pasado martes, y el del exasesor en asuntos de
narcotráfico Alfredo Landaverde, el miércoles, son acciones
"psicológicas" de los criminales que "están tratando de provocar un poco
de zozobra".
Ambos crímenes, lo mismo que un atentado contra el diario La Tribuna,
el pasado lunes, en el que resultó herido de bala un guardia de
seguridad de la empresa, han conmovido a los hondureños y la comunidad
internacional representada en Tegucigalpa que exigen Justicia.
Los embajadores de la Unión Europea, Estados Unidos y el G-16 (Grupo
de países cooperantes con Honduras) expresaron su preocupación y repudio
por la violencia que sacude a Honduras, aunque Lobo aseguró que se ha
reducido sustancialmente con la "Operación Relámpago".
La esposa de Landaverde, Hilda Caldera, de nacionalidad venezolana y
quien resultó herida de bala en el atentado a su marido, dijo al Canal 5
de la televisión local que solicitará ayuda a la Embajada de Estados
Unidos para que el crimen sea esclarecido y que se suma a la lucha para
exigir Justicia.
"Tengo que tener valentía porque él (Landaverde) era muy valiente. Yo
quiero decir que mi esposo fue un baluarte de lucha contra la
corrupción, contra la injusticia, contra el narcotráfico y yo me sumo a
esa lucha" de exigir Justicia, agregó.
La prensa hondureña reprodujo hoy algunas declaraciones recientes de
Alfredo Landaverde, quien decía que en Honduras faltaba valor para
combatir el narcotráfico y que en esa actividad están metidos
empresarios, políticos, policías, jueces, fiscales y otros sectores.
Para contribuir a reducir los crímenes, el Parlamento hondureño aprobó
el miércoles una ley temporal, que estará en vigor durante seis meses,
que prohíbe que dos personas puedan desplazarse en motocicletas.
La medida fue tomada porque la mayoría de los crímenes en Honduras,
según fuentes públicas y privadas, son cometidos por personas que
conducen en motocicletas, como ocurrió con la periodista Luz Marina Paz y
Alfredo Landaverde.
Otro asesinato reciente que ha conmocionado a los hondureños es el
de dos universitarios, también en Tegucigalpa, en el que están
implicados siete agentes de la Policía y un suboficial. Uno de los
jóvenes asesinados, el 22 de octubre pasado, es hijo de la rectora de la
Universidad Nacional Autónoma, Julieta Castellanos, quien hoy recusó a
la fiscal de Derechos Humanos, Sandra Ponce, por negligencia.
Castellanos expresó que Ponce, conociendo desde hace quince días que uno
de los policías implicados en el asesinato de su hijo quería
presentarse para rendir declaración, no agilizó el proceso debido.
Agregó que el miércoles habló con Ponce para expresarle- "yo le
perdí la confianza a usted, siga usted asistiendo a seminarios y
compitiendo para el Colegio de Abogados porque ya no confío en usted".
Cuatro de los agentes implicados fueron encarcelados pocos días después
del doble crimen, mientras que tres de ellos, de los que uno se presentó
el miércoles ante un juzgado, y el suboficial, fueron declarados
prófugos.
El agente que se presentó ante el juzgado es José Rubén Pozo, quien
fue remitido a un resguardo militar para proteger su integridad física,
mientras que el próximo lunes comparecerá de nuevo ante la instancia
judicial.
El secretario de Seguridad, Pompeyo Bonilla, dijo hoy a
periodistas que hay criminales que estarían buscando a los asesinos de
los estudiantes universitarios antes de que sean capturados, para evitar
que sean interrogados y den testimonio de los hechos. EFE
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