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martes, 11 de mayo de 2010

TATICO HENRIQUEZ EN LA MEMORIA DE MI PADRE


Por Ramón Sánchez Capellán.

Como no pude estar presente en el cumpleaños numero ochenta y uno de mi padre, días después me presenté a la casa sin avisar; cuando el me vio dijo con su estilo habitual de saludar, cristiano ya te estaba echando de menos, después de abrazarnos y decirnos algunas cosas el señaló: pensé que ya no vendría, cuando dijo estas palabras tuve que apretar la boca para evitar que las lagrimas se deslizaran por mi cara, pero, debido al sofocante calor que hacia dentro de la casa decidimos trasladarnos al lado a una enramada cobijada de yagua y construida con palo de grayumo, en el ínterin, escuché en la radio un perico ripiao llamado “La Porfía” Eso es lo que se llama un merengue con salero dijo mi progenitor, cuando voltee la cara lo vi amarrando una de las sogas de la hamaca a uno de los bajantes, cuando concluyó entablamos una larga conversa acerca del merengue.


En esa época, todavía en la cabeza del viejo la memoria existía. Luego de amarrar la otra punta de la soga se acomodó sobre la tela de fuerte azul y empezó a balancearse lentamente, minutos después se sacó el cuchillo y lo puso en un banco de madera que le quedaba en frente para decir a seguida: hijo me agrada que haya venido, lo se le dije lleno de gozo, pero mi alegría no es solo por tu visita apuntó, y por qué le pregunté, es que tengo que dejar clara algunas cosas sobre una polémica que tu y yo sostuvimos hace tiempo, Papá ya se a lo que te refieres, no es aquella donde tu me hablaste del inicio del merengue, unju respondió el sin abrir la boca, eso si dijo el, pero en esta parte quiero hablar del merengue del ayer y del ante de ayer si es posible, tu sabes que no gusta gastar saliva hablando de esa barbaridad que se toca y se baila en estos tiempos, y si te interesa también conocerá mi parecer acerca de alguno de los mas grandes acordeonista que recuerde mi debilucha memoria.



Después de reacomodarse bien mi padre siguió razonando de este modo: A mediado de los años sesenta muere Pedro Reinoso un virtuoso acordeonista e interprete de nuestra música vernácula, Don Pedro era el líder del afamado Trío que por años hizo grande su apellido, durante mucho tiempo, este se fue pasando de padre a hijo y de hermano a sobrino con la única finalidad de que el famoso Trío no desapareciera; ya enfermo, y no teniendo a quien dejar en el puesto, Don Pedro decide integrar al grupo a un muchacho de apenas veintiún años, el nombre de este mozo era Domingo García Henríquez, a quien apodaban “Tatico”, y sucedió que desde que el joven interpretó sus primeras piezas musicales empezó a ganar adeptos por doquier, -ese muchacho era dueño de una voz suave y acariciadora, empalagosa diría yo-, para ese entonces su música era algo rustica, cosa que en poco tiempo superó convirtiéndose de pronto en uno de los mejores tocadores de merengue, desde entonces el y su acordeón se convirtieron en una pareja inseparable agregó el viejo, otra cosas que tu no sabe es que el instrumento que el usaba se diferenciaba de los demás, y cual era esa diferencia le pregunté lleno de dudas) las cantidad de notas respondió el viejo apretando los labios y moviendo la cabeza de arriba abajo y de abajo hacia arriba, el de Tatico solo tenia veintiuna, y el de los otros algunas mas, a pesar de eso, el sabia como sacarle indescriptibles acordes a ese instrumento; si no me cree acuérdame ponerte unos LP( Long Play) que conservo desde cuando el empezó a tocar con los Reinoso.



Al rato cuando volvimos a la casa, mi papá se fue directo a su aposento, de allí regresó con un pickot de batería y varios disco, y aunque a él le agradaba la música típica, esta vez puso mayor interés para que yo escuchara a su pupilo. (Hasta entonces no me había dado cuenta que las manos de mi padre les temblaban demasiado)



Cuando el plato del aparato empezó a girar, el brazo donde estaba incrustada la aguja de cristal se fue moviendo lentamente hasta acomodarse encima de aquel circulo negro, unos segundo después se escuchó un jaleo de acordeón, seguido de la tambora, la marimba y la guira, ese se llama “ La Cama” apostilló levantando levantado una de sus cejas, después escuchamos “la Mujer de Oro, seguido por un clásico nombrado “ La Siete Pasada, como vez ahí no hay desperdicio, y si te das cuenta todos son interpretado y cantado por el joven de esta historia, pero, ese muchacho no tenia termino medio agregó.



Pero al parecer, la destreza mostrada por el en la ejecución del acordeón, sin denostar su talento y su inigualable voz le causó cierto malestar a Domingo Reinoso quien era pariente del difunto y guirero del celebrado conjunto, sus celos hicieron que el muchacho nacido en la cercanía de Nagua abandonara la agrupación.



Cuando yo creí que mi padre iba a dar por terminada su perorata se acomodó de nuevo, suspiró profundo y dijo: A pesar de que Tatico abandonó la agrupación, dejó una gran impresión en el tamborero del conjunto un hombre tan humilde como él de nombre Pancholo Esquea.



¿Y que sucedió con él le pregunté? Lo que tenía que pasar respondió lacónicamente mi padre, a principio de los setenta dijo, Tatico se traslada a la ciudad Santiago, una vez allí decide crear su propia agrupación a la que bautiza con el nombre de “Tatico y sus Muchachos.



-Pero tu no me has contado donde y como fue que el aprendió a tocar el acordeón pregunté por decir algo.



A eso iba dijo el viejo, a eso iba…. Por lo que oí decir, el lo heredó de su padre Bolo Henríquez un hombre al que yo tuve la dicha de conocer, el también era acordeonista, pero lo que tu no te imaginas, es que yo traté de cerquita a mucha de la familia de Tatico dijo como para impresionarme, su madre Doña Chara García, como la mayoría de las mujeres de su época era ama de casa aseveró.



Ellos eran de un paraje llamado El Jengibre por la vuelta de Mata Bonita cuando Nagua era Julia Molina, un lugar al que yo solía visitar en compañía de Paco mi compadre cuando íbamos enamarao a Magante.



-Ese fue el lugar que ellos escogieron para traer al mundo al muchacho un 30 de julio del año 1943 dijo como para demostrarme que lo que contaba lo había vivido de cerca.-



Luego de este último comentario hicimos una pausa para bebernos un cafecito que coló una de mis hermanas, “como ella sabia que no me gustaba muy fuerte, el mió lo ligó con leche, a eso le decimos en la ciudad un “medio pollo” dije, al termino mi padre señaló, mi boca ya estaba sedienta, luego continuó hablando de esta forma. Desde muy pequeño, el vástago de Bolo y de Chara comienza a tocar lo que en ese entonces le llamaban “Merengue Derecho”, a veces recibía instrucciones de uno de su tío a quien apodaban Vilo, aun así, se cree que su mayor influencia le vino porque en esa época descollaba por esos rumbos un renombrado músico de acordeón nombrado Ramón Mezquita al que apodaban “Matón”.

Mientras mi padre rememoraba el pasado de Tatico y su familia, el pickot repetía una y otra vez aquellas hermosas melodías que lo hicieron famoso, entre ellas algunas que yo jamás había escuchado, no cave la menor duda que estas eran tocadas por unas manos prodigiosas me dije a mi mismo.



En sus años mozo siguió narrando el viejo, Tatico se presentaba en las fiestas Patronales de los poblados cercanos, yo lo vi tocando en “Las Yaguas” y en Magante, otras veces lo buscaban para amenizar uno que otros pasadias, te estoy hablando cuando todavía se bailaba en enramada de tierra, el también era solicitado para tocar algunas fiestecitas en la casa de sus amigos, eso ya me lo contaste le dije, pero lo que tu no sabe dijo sin perder la compostura, es que cuando a el le llega la primera oportunidad donde debía demostrar lo que aprendió del mencionado Matón, lo hizo como lo hacen los grandes, debutando a casa llena ante una gran concurrencia en la ciudad capital, esto ocurrió en un teatro nombrado “De Agua y Luz”.



En eso momento me di cuenta que mi padre no era un improvisado cuando se trataba de hablar acerca cosas del merengue y la forma como este ha evolucionado.



Es partir de entonces dijo, cuando el nombre de Tatico Henríquez empieza a brillar en todos los escenarios del país, y aunque no era un galán cuando subía al entablado lo hacia con gracia y mucha dignidad, todavía cuando lo oigo los oídos me zumban y a pesar de mis achaques siento en los pies un raro cosquilleo.



Yo me sonreí, y cuando iba a decir algo el me interrumpió.



Por la vuelta de Línea Noroeste se llegó a decir que Tatico era como la verdolaga que estaba en todas partes.



Ta buena esa le dije, eh.



A pesar de su juventud ese muchacho era considerado por muchos como uno de los mejores acordeonistas nacido en tierra dominicana, y mira que yo he conocido mucho argumentó el con una amplia sonrisa, aun así, a pesar de su grandeza, las luces no lo cegaron.



Dicen, y lo puedo asegurar dijo mi padre, que Tatico le ponía tanto salero a su música que en ocasiones hasta trifulcas se armaron entre maridos celosos y forasteros de los que visitábamos el lugar donde tacaba. Pero el no solo halaba con destreza el acordeón, además de ser un músico aventajado era un folklorista nato, un hombre que de cualquier pendejada que ocurriese a su alrededor componía un merengue, acaso no has escuchado tú lo ocurrido en Altamira con su amigo Lalán, esa misma noche, todavía detenido, compuso un merengue que hasta los policías se fajaron a bailar, mira como se me engrifan los pelos dijo; a este merengue lo bautizó con el nombre de “La Balacera”, y que decir de La Cartera y otros tantos que ya hasta se me olvidan.

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-Y tú has oído lo que cuenta su viuda intervine yo para no quedarme atrás, a ver desembucha lo que sabe dijo el porque lo que soy yo ya he hablado demasiado:



Aunque nomás la he visto por foto dije, Eva es una mujer hermosa, ella narra cosas interesantes acerca de su marido, cuenta que desde el día que se conocieron, ambos se cayeron bien, explica ella con lagrimas en los ojos, que en apenas minuto el componía un merengue, ella narra cuando el le escribió “Desde que la vi me enamoré de ella”. Creo que esta parte no necesita explicación… acaso tu cree que soy bruto refunfuño el viejo.

¿Y de donde tú conoce tantas cosas acerca del merengue y de Tatico preguntó mi progenitor?, de gente como tu le conteste, y conozca otras mas, a ver cuéntamela dijo el entusiasmado. Te cuento que Eva Chaljub y Tatico contrajeron nupcias en el verano del setenta y dos, que contrajeron que preguntó el entruñando el entrecejo, que se casaron papá, pero ya para esa época su música se escuchaba en todos los rincones del territorio nacional y en playas extranjeras interrumpió el.



Momento después, mi padre se levantó de la hamaca, encendió su cachimbo y dijo: olvida tú que entre los mayores logros de Tatico hay que destacar el gran amor que le profesó a su patria, oí decir que fue mientras regresaba de uno de sus viajes por la ciudad de Nueva York cuando el escribió “Arriba Santo Domingo”, pero como te mencioné antes, este singular artista era un genio de nuestra música típica, si cree que miento escucha con atención este otro LP (Long Play) en ese instante en el pickot ya se escuchaba la voz de Tatico cuando decía lo difícil que resultaba Pintar una Paloma, pero era mas difícil aun pintarla y que comiera, luego escuchamos “La Rigurosa, seguido de la “La Yuca, Paco y Erundina, Recuerdo a Ramona, La mujer ajena, y su famosa Cumbia Sampuesana, sin pasar por alto “La Correa, Los Picadores, Te voy dar pau pau, El sentenciado, y una especie de homenaje que el mismo se hace cuando interpreta “Si Tatico se levanta” y otros que ahora se me hacen difícil recordar.



Cuando ya el LP llegaba a su final, escuché un merengue titulado” Le sale un Dulcito” mi papá aprovechó para echarse de nuevo en la hamaca al tiempo que me decía: esa pieza que se escucha la gravó el cuando todavía formaba parte del Trío Reinoso, y para que vea lo inmenso que el fue hasta mangulina compuso, ese hombre fue un genio de la música vernácula, lastima que se nos haya ido a destiempo agregó con gran pesar en sus palabras.



Pero el no solo fue un acordeonista, el tan bien fue un destacado folklorista, y en ese tenor compuso piezas inolvidables apuntó sin perder el hilo, la mayoría, o casi todos sus merengues se relacionan con el campo, con el amor, con los animales y hasta a sus mejores amigos le cantó, pero no conforme con eso, el también recogió merengue de grata recordación, e hizo muchos suyo con el único fin de darlo a conocer entre la nueva generación de merengueros, algunos de estos clásicos yacían en la tumba del olvido como es el caso de Chanflin y Juanita Morel, sin pasar por alto “El Telefonema”, de la autoría del mas prolifero de nuestro merenguero, el mas grande entre los grandes Ñico Lora.

A estos se le suman Compadre Pedro Juan de Luís Alberti sin quizás el mas emblemáticos de nuestros acerbo musical, y que decir de la Empaliza de Ángel Vilorio.



Después de esta explicación yo no supe que responder, a partir de entonces solo me limité a escucharle, lo hice al darme cuenta que aunque mi padre no sabia leer ni escribir en esta clase me aventajaba por mucho y solo atiné a decirle, todavía hoy, cuando se cumplen casi tres décadas de su desaparición física sus grabaciones continúan escuchándose en gran parte del Territorio Dominicano.



Y todavía no es na dijo el viejo con cierta malicia en sus palabras, fíjate como en los lugares donde se presentan músicos de la talla del Ciego de Nagua, Rafaelito Román, Francisco Ulloa y algunos no tan viejo como son Jeovanny Polanco y el Prodigio es tarea obligada tocar algunos de sus grandes existo, pero sin dejar de reconocer la grandeza de Tatico, su humildad, lo pegajoso de su voz y lo acordes de su instrumento, debo recordarte que a su lado estuvieron músicos del calibre de Domingo Peña, El Viejo Ka considerado por muchos uno de nuestros más grandes tamboreros, sin olvidar a uno que le apodaban (Manun)



Con el estuvo también estuvo Milciades Reinoso un guirero fuera de serie, Manolo Pérez en la marimba, Emilio Francisco (Milo) en el saxo, y uno de sus pariente cercano de nombre Julio Henríquez.



Después de esta cátedra que acaba dar mi padre, entendí que yo salía sobrando, además la hora de tomar el autobús se acercaba, ante de despedirme le recordé que Domingo García Henríquez (Tatico) y sus muchachos serán recordados por años, a lo que el agregó, pasaran generaciones y la música de este humilde hombre nacido en el poblado de Mata Bonita en las inmediaciones de Nagua permanecerá viva en el corazón de los dominicanos.



Cuando ya yo no encontraba de que hablar, lo escuché a el decir a modo de sugerencia: Seria muy bueno si este veintitrés de mayo en vez de reunirse a hablar pleplas para recordar la tragedia ocurrida aquella tarde en la avenida Estrella Sadhala, tal vez seria mejor si nos juntamos todos a escuchar la música de este campesino humilde, gran acordeonista y dominicano hasta la tambora.



Después que el dio por concluida su lección acerca de la música típica y sus grandes exponentes, me levanté del asiento, le di un abrazo de despedida y en el momento preciso cuando el me echaba la bendición aprovechó para decirme: Tatico Henríquez sigue siendo todavía el mejor acordeonista de todos los tiempos, para agregar enseguida, si te interesa conocer la historia de otros músicos no deje de visitarme de nuevo.

Y con relación a Tatico dijo, sus restos descansan en el cementerio municipal de Nagua, y como ocurre con cantantes de la talla de Pedro Infante, Carlos Gardel, Jorge Negrete y otros grandes, todavía a su tumba de partes le llegan flores y son muchos los amigos y compueblanos que acuden cada día a rezarle un padre nuestro y a cantar a dúo algunos de los merengues que el hizo famoso.









Papa, pronto estaré de vuelta alcancé a decirle cuando ya el vehiculo despegaba.



Meses después tuve un nuevo encuentro con mi padre, para entonces su salud se había deteriorado a tal grado que ni siquiera me pasó por la cabeza recordarle que el me había prometido hablarme del Son y otros músicos de renombre.



- Y yo que tenía la esperanza de conocer algo sobre la vida de Guandulito.-























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