Si respondió, como la mayoría de los que les pregunté, en Greenwich, acertó... en parte.
Resulta
que los mismos ingleses que, en el siglo XVIII, se pusieron en la tarea
de establecer el estándar que le serviría de referencia al mundo
durante más de 120 años, en 1955 se inventaron el primer reloj atómico
preciso, y empezaron los problemas.
"Desde los años '20 se sabía, y antes se
sospechaba, que el movimiento de la Tierra no es tan constante como se
pensaba", le dijo a al BBC Rory McEvoy, curador de horología del
Observatorio Real británico.
Los relojes atómicos son mucho más precisos a la hora de medir intervalos de tiempo.
GMT (Greenwich Mean Time o Tiempo Medio de
Greenwich) se basa en el paso del Sol sobre el meridiano cero en
Greenwich Park, en el sureste de Londres.
Pero al parecer, la Tierra no es un cronómetro
fiable debido a un ligero bamboleo al girar sobre su eje, de manera que
es mejor confiar en las vibraciones de los átomos, que pueden contar
segundos con una precisión increíble.
O por lo menos eso es lo que proponen con
vehemencia algunos países de la comunidad internacional. Sin embargo,
otros se oponen a la idea con un ardor semejante.
El enfrentamiento de mentes se dará este próximo enero y la decisión puede literalmente cambiar el tiempo.
¿Qué?
¿Por qué quieren cambiar el tiempo?, le pregunté
a Vadim Nozdrin, asesor de la Unión Internacional de Telecomunicaciones
(UTI), un organismo especializado de la ONU.
"Buena pregunta", respondió, "pero no sencilla... ¿tiene tiempo para que se la responda?".
Y, pues sí. Si pretenden cambiar una de las pocas cosas que uno cree que entiende...
A dos tiempos
Si los segundos intercalares
desparecen, con un nuevo sistema, a medida que la rotación de la Tierra
se desacelere, los días "reales" serán más largos que los "oficiales"...
más o menos un minuto cada 50 años
Volvamos al principio. Sí, Greenwich es todavía
el lugar en el que se marca una de las tres escalas de tiempo: el
Horario Universal, que se emplea en todo el mundo como línea
internacional de cambio de fecha. El día empieza en ese meridiano.
Quienes trabajan con el tiempo, como Nozdrin, no lo llaman GMT sino UT1.
Pero hay otra escala de tiempo. El TAI, o Tiempo
Atómico Internacional, es un estándar atómico de alta precisión, que no
está ligado a un fenómeno astronómico.
"En este caso, el cálculo de un intervalo de
tiempo es determinado por un fenómeno físico. Hay unos 400 relojes
atómicos localizados en unos 50 países que recolectan, procesan e
intercambia información que mandan al Bureau Internacional de Pesos y
Medidas (BIPM)", le explica Nozdrin a BBC Mundo.
Ese organismo, con sede en París, es el responsable de mantener el tiempo atómico.
Como la rotación de la Tierra no es exacta pero los cambios en los átomos sí, hay una diferencia entre el UT1 y el TAI.
Así que "en 1972 se trató de unificar las
distintas escalas para ser más precisos. Se creo el UCT, Tiempo
universal coordinado. Si la diferencia entre UT1 y TAI es de más de un
segundo, el Servicio Internacional de Rotación de la Tierra puede
regularlo, quitando o poniendo un segundo".
Esos segundos se llaman 'segundos intercalares'.
Y eso es lo que se quiere simplificar: no más UT1, ni TAI, ni UCT, ni segundos intercalares.
Sólo una escala de tiempo, la atómica.
No es tan simple
Pero simplificar no es tan sencillo.
Francia vs Inglaterra
El trabajo de Nevil Maskelyne, un
astrónomo del siglo XVIII, ayudó a establecer a Greenwich como el
guardián del tiempo del mundo.
Francia lanzó una poderosa embestida para tomar la batuta en una conferenica internacional en 1884, pero perdió.
En rechazo a la decisión, marchó de acuerdo al "Tiempo meridiano de París" hasta 1911.
Si se abandona la medición de los días de acuerdo a la posición del Sol respecto a la Tierra, Francia conseguiría por fin lo que tanto anheló.
Francia lanzó una poderosa embestida para tomar la batuta en una conferenica internacional en 1884, pero perdió.
En rechazo a la decisión, marchó de acuerdo al "Tiempo meridiano de París" hasta 1911.
Si se abandona la medición de los días de acuerdo a la posición del Sol respecto a la Tierra, Francia conseguiría por fin lo que tanto anheló.
Lo que se viene en enero promete ser un encuentro de titanes.
Aún no se sabe con exactitud de qué lado del
ring están los casi 200 miembros de la UTI, pero ya se tiene una idea de
la posición de algunos pesos pesados.
En una esquina están 13 países, incluidos Estados Unidos, Francia, Italia y Alemania.
En la otra, el Reino Unido, China y Canadá.
Los primeros abogan por abandonar la escala
antigua, arguyendo que los relojes atómicos son parte integral de la
tecnología moderna. A bordo de cada satélite GPS, transmiten señales a
los sistemas de navegación en automóviles, barcos y aviones para juzgar a
su ubicación precisa.
Además, alegan que la precisión es esencial para
el comercio en el mundo moderno. Las redes informáticas se comunican a
través de zonas horarias y, con relojes atómicos como referencia, se
pueden evitar errores, garantizar la seguridad y proporcionar una
transferencia de datos fiable.
El problema es que esos aparatos no son técnicamente capaces de agregar o quitar segundos, así que no pueden ser ajustados.
Por eso, dicen, todo debe depender de ellos.
¿De los astros a los átomos?
Desvincular el tiempo de la rotación de la Tierra trae problemas a largo plazo.
No obstante, los que defienden mantener la
medición del día arraigada a la Tierra, aseguran que sus opositores
exageran los problemas que representa tener en cuenta el entorno
astronómico.
Añaden que al ignorar la rotación del planeta en
nombre de los aparatos que hoy en día lo hacen funcionar, el día de la
Tierra se desfasaría, sin opción de ajuste, del día atómico. Pero por
muy poco.
Aunque se trata de segundos, estos se van
acumulando, ese es uno de los puntos que incomodan a quienes se oponen a
condenar a Greenwich a las páginas de la historia.
El ministro encargado de ciencia del Reino Unido
anticipa que "la posición británica es que mantendremos el tiempo real
que es el que experimentamos los humanos, basado en la rotación de la
Tierra y no en un reloj atómico... ¡eventualmente la medianoche ocurrirá
al mediodía!".
La polémica parece irreconciliable. Y en teoría, la decisión tiene que ser unánime.
"Es por eso que durante los últimos diez años hemos estado llevando a cabo grupos de estudio", señala Nozdrin.
"El resultado es que no hay acuerdo", dice, y ríe derrotado.
El asunto debería ser definido en la
Asamblea de Radiocomunicación que tendrá lugar entre el 16 y 20 de enero
de 2012, seguida por la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones, 23
de enero al 17 de febrero 2012, en Ginebra.
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