El papa Benedicto XVI pidió hoy a los
cristianos que no se dejen "distraer" por las luces y los "habituales
mensajes de tipo comercial" de la Navidad y que den el valor adecuado a
las cosas.
"La atención al corazón, que el cristiano está llamado a
ejercitar siempre, en la vida de todos los días, caracteriza en
particular este tiempo en el que nos preparamos con alegría para el
misterio de la Navidad", dijo el pontífice durante el rezo del Ángelus
en la Plaza de San Pedro del Vaticano.
"El ambiente exterior
propone los habituales mensajes de tipo comercial, aunque en tono menor a
causa de la crisis económica. El cristiano está invitado a vivir el
Adviento sin dejarse distraer por las luces, sabiendo dar el valor
adecuado a las cosas, para fijar una mirada interior sobre Cristo",
agregó.
En este domingo de Adviento, en el que se celebra la
fiesta del "Gaudete", Benedicto XVI invitó a los cristianos a la
alegría, en el sentido más profundo de la palabra.
"La verdadera
alegría no es el fruto del divertirse, entendido en el sentido
etimológico de la palabra 'di-vertere', es decir, apartarse de los
compromisos de la vida y de sus responsabilidades. La verdadera alegría
está ligada a algo más profundo", comentó.
"Por supuesto, en el
ritmo diario, a menudo frenético, es importante tener espacios de tiempo
para el reposo y la distensión, pero la alegría verdadera está
vinculada a la relación con Dios (...) La verdadera felicidad no es un
simple estado de ánimo pasajero, ni algo que se alcanza con los propios
esfuerzos, sino que es un don, nace del encuentro con la persona viva de
Jesús", añadió.
El pontífice dedicó además su primer saludo a los
niños de Roma, a quienes pidió que se acordaran de él en sus rezos
navideños, y recordó el aniversario de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos, siendo el primero de ellos -dijo- el "derecho a la
vida".
Ya en castellano, el papa saludó a los peregrinos de lengua española desplazados hasta la plaza de San Pedro.
"La
liturgia de hoy, el llamado domingo Gaudete, nos invita a prepararnos
con la oración y las buenas obras a celebrar con gozo la llegada de
Jesús entre nosotros. Que la Santísima Virgen nos enseñe a reconocerlo y
amarlo, de modo que nuestro corazón y nuestros hogares se inunden de
luz", dijo Benedicto XVI en castellano.
Antes del Ángelus, el papa
presidió una misa en la parroquia de Santa María de las Gracias de
Casal Boccone, al norte de Roma, donde se observa, según dijo, "un gran
desafío" por la presencia de "grupos religiosos que se presentan como
depositarios de la verdad del Evangelio".
"Superad los límites del
individualismo, de la cerrazón en vosotros mismos, la fascinación del
relativismo, por la que se considera lícito todo comportamiento, la
atracción que ejercitan formas de sentimiento religioso que se
aprovechan de las necesidades y aspiraciones más profundas del ánimo
humano, proponiendo perspectivas de satisfacción fáciles, pero
ilusorias", afirmó.
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