Angie usa pantalón y chaqueta a diario.
Desde la semana pasada, la
transexual Angie Beatriz Álvarez, de 40 años, puede llevar puesto el
uniforme femenino y usar el baño de mujeres en el trabajo.
Es uno de los beneficios que le da una nueva
resolución del Ministerio de Seguridad de Argentina, que aumenta los
derechos de los policías transexuales.
La resolución también beneficia a
las mujeres transexuales, que pueden vestirse con uniforme masculino y
usar los baños de hombres.
"Creo que ahora más gente va a tener el coraje
de 'salir del armario', algo que yo hice hace más de tres años", le
cuenta esta policía a la BBC.
La medida del ministerio de Seguridad se produjo
la misma semana en que la Cámara de Representantes de Argentina aprobó
el derecho a cambiar de nombre y de sexo en las tarjetas de
identificación, a través de la llamada la ley de identidad de género.
El texto sigue en espera de la aprobación del Senado.
"Espero que aprueben esta ley, porque desde hace
mucho tiempo cada vez que quiero alquilar un apartamento muestro mi
documento y la gente me rechaza al ver mi cuerpo de la mujer y el nombre
masculino en el papel. Ahora ya soy propietaria, pero espero cambiar mi
nombre en los documentos", dice Angie.
Falda y chaqueta
Angie comenzó su trabajo como policía en 1998,
con nombre y ropa de hombre. Años más tarde empezó a tomar hormonas y a
vestirse como una mujer.
"Yo ya sabía que era transexual cuando fui a la
policía, pero necesitaba el trabajo. Ocho años más tarde comencé la
terapia hormonal y mis pechos crecieron. También empecé a llevar el
cabello largo y uñas largas, siempre arregladas", cuenta.
"Cuando me di cuenta de que había resistencia, fui a los canales de televisión y les conté mi historia. Eso fue suficiente para que la policía me aceptara tal cual soy"
Angie vive y trabaja en la ciudad argentina de
Rosario, provincia de Santa Fe, en el centro del país. Relata que al
principio, apenas comenzó la transformación de su cuerpo, sus jefes de
la policía provincial no estaban de acuerdo con los cambios.
"Yo me había incorporado a la policía como un
hombre y ellos creían que por lo tanto debía continuar como hombre. Pero
después se acostumbraron", dice.
Angie trabaja en el sector de bomberos de la
policía y a diario usa el uniforme básico para hombres y mujeres:
pantalón azul marino, camisa blanca y botas.
Sin embargo, en las ceremonias oficiales de la
policía usa falda y chaqueta. Angie también dice que logró el derecho a
usar maquillaje en el trabajo y a acicalarse el pelo y las uñas, después
de revelarle su caso a las estaciones de televisión locales.
"Cuando me di cuenta de que había resistencia,
fui a los canales de televisión y les conté mi historia. Eso fue
suficiente para que la policía me aceptara tal cual soy".
Angie es soltera, y cuando no se usa ropa de
trabajo se viste como cualquier otra mujer. Una de sus fotos favoritas
es una de su último cumpleaños, donde lleva un vestido azul de cuentas,
tal como aparece en su perfil de Facebook.
"Nunca sentí prejuicios por parte de mis colegas
ni de la gente a la que le doy socorro”, cuenta. "No me gustan las
mentiras y creo que este hecho es bien aceptado".
Pionera
El presidente de la Federación Argentina de
Gays, Lesbianas y Transexuales (FALGBT), Esteban Paulón, dice que
Álvarez fue una "pionera" y que su ejemplo sirvió para presentar el
proyecto ante el ministerio de Seguridad.
"La decisión del ministerio es un paso
importante hacia un mejor tratamiento de los transexuales. La medida se
aplica a la policía nacional, pero queremos que también sea implementada
por la policía provincial", explica.
La directora de derechos humanos del ministerio
de Seguridad, Natalia Federman, le dice a la BBC que la medida está
destinada a los oficiales y soldados de las fuerzas de seguridad
nacionales, como la Policía Federal, la Policía Aeroportuaria, la
policía marítima, la Gendarmería (policía de fronteras) y los presos.
"Nuestro objetivo es hacer lo menos traumática
posible la adaptación de los transexuales a su trabajo. Pero también
queremos que los presos transexuales sean respetados y, en su caso, que
cumplan sus condenas en las cárceles correspondientes a su género", dice
Federman.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu opinion nos ayuda a crecer