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miércoles, 28 de marzo de 2012

América Latina exporta caníbales y zombies a Hollywood

Una familia de caníbales mexicanos se apresta a cruzar la frontera norte rumbo a Estados Unidos… con la ayuda de Hollywood.


Ocurrirá cuando la película de terror "Somos lo que hay" del director Jorge Michel Grau, tenga su remake estadounidense, que comenzará a rodarse en junio, convirtiéndose en el primer filme mexicano de género en tener su versión hecha en la meca del cine.
La cinta de Grau muestra, con buenas dosis de sangre y violencia, el transcurrir de una familia antropófaga, que pelea por la supervivencia en un México oscuro y sórdido.

En la producción en inglés, a cargo del director Jim Mickle, la ficción se mudará al estado de Nueva York pero, con suerte, no perderá el comentario social que está detrás de la carnicería explícita.

"No había antecedentes en mi país sobre cómo hacer esto (vender los derechos). Fue casi a ciegas y confiando: sólo pedí que no se tratara de meros caníbales sangrientos sino que hicieran una exploración familiar y luego llevaran su historia hacia donde quisieran", señaló a BBC Mundo el director.

Pero los antecedentes pueden empezar a acumularse: el cine latinoamericano ya ha tenido recientemente en la uruguaya  "La casa muda" un producto de exportación para fanáticos del terror, en el marco de una tendencia en firme, la de producir cada vez más películas de este género con sello latino y voces en español. 

"Es raro nuestra idea llevada a gran escala. Genera ansiedad ver cómo puede funcionar, a la vez que alegría por haber tomado decisiones importantes para lograr que el producto que haya tomado su propio camino", señaló a BBC Mundo Gustavo Rojo, uno de los dos responsables de la cinta rioplatense, ahora rehecha por los directores de "Mar abierto".

Carne para sobrevivir

"Me hace feliz que la película que yo conté sea el vehículo para contar otra historia"
Jorge Michel Grau, director de "Somos lo que hay"
Para Grau, el punto de partida del filme -que marca su debut en el largometraje- fue un cuento escrito por él mismo durante sus años universitarios y abandonado dentro de un cajón.

Con el dinero de un concurso del Centro de Capacitación Cinematográfica de México, el director abrazó su propio fanatismo por el terror y la fantasía a la hora de elegir la línea narrativa.

"Me interesaba explorar la situación de una familia en una situación extrema y evidentemente me funcionaba muy bien la metáfora del canibalismo en México hoy, en un contexto de guerra contra el narco, impunidad y autoridades coludidas con el crimen organizado. Los fuertes de la sociedad nos están comiendo, es la idea de partida pensada luego desde el terror", detalló Grau.

Antes de la venta de derechos, sus caníbales cosecharon aplausos en Cannes, donde la vio otro latinoamericano, el boliviano Rodrigo Bellott (director de "Dependencia Sexual"), que ahora produce la versión estadounidense.

"Me hace feliz que la película que yo conté sea el vehículo para contar otra historia, en Estados Unidos y con otras dinámicas familiares. Yo entré de grande a hacer cine y con estas cosas siento que tomé el camino correcto", expresó Grau, de 38 años.

Resurgimiento

Escena de La Casa Muda
El cine latinoamericano tuvo en la uruguaya "La casa muda" un producto de exportación para fanáticos del terror.

En diálogo con BBC Mundo, tanto el mexicano como los responsables de "La casa muda" coincidieron en su ambición original, y lo dijeron casi con las mismas palabras: quedar seleccionados para el festival español de Sitges, uno de los más prestigiosos del cine de terror, era ya cumplir el sueño.

Sus películas, de producción a pequeña escala y poco presupuesto publicitario, no estaban pensadas para audiencias masivas sino para espectadores "de nicho".

Fue Sitges primero, Cannes después, remakes mas tarde. El patrón que ambas repiten abre, según los críticos, el camino para otras que vendrán, en una época en la que el cine de terror latinoamericano está de parabienes. 

Lo notan los programadores de festivales latinos en Europa, como el de Sheffield, pero también lo indica la cantidad de ciclos especializados que se diseminan por la región, desde México a Argentina o Chile, varios en Brasil y hasta países de menor tradición cinematográfica como Costa Rica, que tiene su propia edición de mexicano Mórbido Fest.

Y hasta títulos costarricenses de estética gore han logrado hacerse notar fronteras afuera, como ocurrió con "El sanatorio", de Miguel Alejandro Gómez, que figura en los listados del género fantástico junto a otras producciones recientes como la mexicana "Kilómetro 31", de Rigoberto Castañeda, o las argentinas "Donde duerme el horror", "Sudor frío" (ambas dirigidas por Adrián García Bogliano) y "Fase 7" (de Nicolás Goldbart), entre otras. 

"El cine de terror latinoamericano tiene una historia que contar, hay un contenido metido detrás de lo macabro. En ese sentido, suele ser un poco más profundo que el terror estadounidense, que a veces cae en fórmulas hechas. Quizás es el elemento melodramático de otros géneros narrativos de nuestras culturas lo que hace que nuestras propuestas sorprendan, porque son más que sangre y violencia", opinó Grau.

Boca a boca

En la línea de los "padres fundadores", mucho le debe la producción de género remozada que sale de la América hispanohablante a figuras como Guillermo del Toro, quizás el creador de cine de fantasía más importante del momento con consistentes resultados en la taquilla.
"Yo soy fanático del terror y sé que cuando los fanáticos vemos una película de un lugar raro que nos gusta nos volvemos un poco militantes y queremos que todo el mundo la vea"
Gustavo Rojo, productor de "La casa muda"
Sus cintas "Cronos" y "El espinazo del diablo" son emblemáticas, dicen los directores jóvenes, que también reconocen la labor del brasileño José Mojica Marins o el chileno Alejandro Jodorowsky.

Pero los agradecimientos mayores van siempre hacia el lado del público: el cine de terror cuenta con una base de fans dedicados que hacen de cada cinta que les interesa una suerte de cruzada personal.

"La casa muda", por caso, apostó al efecto boca a boca para promocionarse, ante la falta de recursos para una campaña tradicional.

"Empezamos con la difusión en internet con ese grupo de gente que apoya el cine de género y, sobre todo, el de países extraños. Yo soy fanático del terror y sé que cuando los fanáticos vemos una película de un lugar raro que nos gusta nos volvemos un poco militantes y queremos que todo el mundo la vea", relató Gustavo Rojo.

"Internet es la gran causa detrás de este resurgimiento: ahora tenemos acceso a películas de las que uno antes escuchaba hablar pero nunca podía ver. Ahora se pueden rescatar, lo que hace que más gente se vuelva a enamorar del género", coincidió Grau.

Buscando financiamiento

Así, el interés renovado alienta la producción, ahora que con sólo una cámara de video puede realizarse un experimento que termine en las pantallas de cine de festivales y salas del mundo entero.

Sin embargo, conseguir financiación para este cine "de miedo", que sólo una porción de la audiencia se atreve a ver sin taparse la cara, no resulta sencillo.

"El de terror es considerado un cine clase B o clase Z, aunque aporta mucho a la industria, sobre todo en Europa y Estados Unidos", reclamó Rojo.

"Nosotros seguramente no hubiéramos podido filmar si no hubiera sido por el concurso. Al final es una película gore, violenta y explícita y eso no consigue financiación fácil. Los productores no confían mucho en el género", apuntó el mexicano Grau. 

En el caso de "La casa muda" y "Somos lo que hay", el reconocimiento fronteras afuera dará una nueva vida a cintas que no soñaban con fama y dinero: hará que algunos curiosos, tras ver la versión estadounidense, vayan a buscar las originales.

"Es una segunda oportunidad", ambicionó Grau, cuya ópera prima tuvo mala acogida en su estreno en el festival de Guadalajara, en 2010, y no logró permanecer más que tres semanas en cartel.

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