Vistas de página en total

lunes, 18 de marzo de 2013

Chimbilín López Cestero y Británico Guzmán

Autor Tiberio Castellanos
Pues no sé por qué hoy recuerdo esos nombres. Sé que son cosas de viejo. Pero, me gustaría saber si alguien más tambien los recuerda. Que en definitiva, son, en algo,  parte de la historia dominicana. Chimbilín era hijo de aquel escritor de los mismos apellidos, que escribió un polémico texto sobre la mala alimentación de los campesinos, y de su consecuencia. Británico era de los Guzmanes de San Fco de Macorís.


 Gente muy distinguida, al menos, en ese tiempo. Tuve en mis manos, sin tiempo para leerlo, aquel libro que el Chino Ferreiras escribió a raiz del suicidio del Presidente Guzmán. 

El Chinito, quien era algo bueno como investigador, aunque pocos lo consideren como tal, investigó toda la familia Guzmán buscando antecedentes de aquel Suicidio Presidencial. Pienso que quizás en ese librito podríamos encontrar alguna noticia de Británico y de su familia. 

Otra cosa que se me ocurre, es que Don Angel Miolán me confió, hace bastante tiempo, que pensaba escribir algo sobre los exiliados dominicanos que habia conocido en la Habana. Ese libro parece no haberse publicado. Y me gustaria saber, si al menos, el Viejo Roble del exilio y la politica dominicana dejó algunos papeles sobre el tema. 

Pienso que Miolan, por el tiempo que vivio en La Habana, tendría los mejores datos para ese libro. El vivió en La Habana, supongo, que desde principios de los años 30, cuando escapó a Cuba despues de aquella fallida conspiración contra Trujillo.

Y vivió allí hasta los 50 y tantos.  Sé que Bosch salió de Cuba a raiz y como consecuencia del golpe de estado de Batista contra Prío (año 1952), de quien el Profesor era secretario privado. Entiendo que Miolán, dada su estrecha vinculación a Bosch (Bosch era la estrella, pero Miolán, fue siempre el Partido), salió de allí también, pero no puedo precisar cuanto tiempo después. 

A este tiempo que menciono, tengo que restarle unos años que Miolán vivió en Méjico donde estuvo vinculado, creo que como su secretario, a aquel famoso orador y por mucho tiempo importante sindicalista, cuñado de Pedro Henríquez Ureña.
 
     De seguro eran los primeros años de la década de los 50. Y yo conversaba con ellos en el Paseo del Prado, muy próximo a la calle Neptuno (dicen que por ahi pasaba La Engañadora). Es posible que estuvieran alojados cerca de alli. Chimbilín era muy simpático y decidor. Y recordaba  chistes y refranes dominicanos. Británico era muy parco. 
 
A mi me dejó la impresión de que vivía bajo la nostalgia de un gran bien  perdido: Su casa en San Francisco de Macoris; sus amistades; su estatus en aquella ciudad donde era tan importante pertenecer a una de aquellas distinguidas familias de entonces. No obstante la diferencia de caracteres entre ambos, Chimbilín y Británico lucian muy bien llevados.
 
     Venían de EEUU, supongo que de New York. Y se volvieron allí en no mucho tiempo. La ley de inmigración americana, en ese tiempo, exigía que los solicitantes de residencia, que ya vivían en el país, salieran y la solicitaran en la embajada de otro pais. Con esa finalidad, algunos dominicanos iban a cuba, como unos años después lo hizo mi primo Horacio Ledezma.
Un abrazo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tu opinion nos ayuda a crecer