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martes, 28 de febrero de 2012

Santorum: cuando la religión moldea la política

Rick Santorum, aspirante a ser el candidato a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Republicano, no oculta el hecho que su profunda fe cristiana le da forma a su pensamiento político.


Su postura le ha ganado adeptos entre los sectores más conservadores de su partido pero hay quienes piensan que su discurso de tono fuertemente religioso entra en conflicto con uno de los principios fundamentales de la sociedad estadounidense: la separación entre el estado y la iglesia.
En la antesala de las primarias, este martes, en Arizona y la muy importante de Michigan, Santorum ha arreciado sus críticas contra la secularidad del país y, recientemente, abogó directamente por más consideración religiosa en las políticas públicas.

El pasado domingo, el precandidato republicano expresó que al escuchar un discurso de los años 60 de John F. Kennedy -en el que defendía la separación entre el estado y la iglesia- se había sentido enfermo.

Mientras esas declaraciones le pueden rendir fruto en su campaña, algunos ven con preocupación que se trate de cerrar la brecha entre política y fe. Otros piensan que es un debate que surge cada ciclo de elección presidencial, precisamente porque no es una división muy clara.

Invocando a Dios

El concepto de la separación estado-iglesia figura prominentemente en la sociedad estadounidense y un amplio sector del público lo interpreta como una barrera contra la intromisión tanto de la religión en el gobierno como del gobierno en la religión. Es un camino de dos vías.

No obstante, la mayoría de los políticos, no importa su partido, invocan constantemente a Dios en sus discursos como algo imprescindible y parte del electorado responde positivamente a eso.
"Nadie diría que somos una nación absolutamente secular, así que ¿qué tan cristiana o religiosa es?"
Dante Chinni, Universidad Americana de Washington
Dante Chinni, del Centro de Estudios Legislativos y Presidenciales de la Universidad Americana en Washington, sostiene que la línea entre la secularidad y la religión es muy fina y todavía existe mucha división de opinión.

"No hay nada en la Constitución que explícitamente ordene la separación de estado e iglesia", afirmó a BBC Mundo. "Es un concepto al que hemos llegado a lo largo de años de historia".

Chinni, que dirige una organización llamada Patchwork Nation (literalmente: Nación de retazos) divide el país en secciones para explicar con mayor claridad como los variados temas de debate político afectan diferentes segmentos sociales.

"Nadie diría que somos una nación absolutamente secular, así que ¿qué tan cristiana o religiosa es?", se pregunta. "Esta es una lucha que no desaparece del panorama estadounidense".

Fe y política

John F. Kennedy
John F. Kennedy declaró como candidato la necesidad de mantener el gobierno alejado de la religión.
El electorado acepta que muchos políticos son individuos de fe y que esta fe informa su visión política, mientras esas expresiones se queden en el ámbito retórico, comenta Judd Legum, analista del Center for American Progress, un grupo de investigación de tendencia liberal en la capital estadounidense. "Cuando va más allá y empieza a meterse en las decisiones políticas se vuelve controvertido".

Judd destaca cómo la creencia religiosa se ha vuelto central en la oposición conservadora a la oferta de anticonceptivos incluidos en la cobertura del seguro de salud pública, parte de un plan del presidente Barack Obama.
"La separación estado-iglesia corre peligro si se permite que la religión personal de los candidatos empiece a dictar su política a costa del bienestar del pueblo", manifestó a la BBC.
Rick Santorum defiende a capa y espada su condena de distribuir píldoras anticonceptivas y hasta condones como parte del plan de salud de Obama y basa sus argumentos, sin vergüenza alguna, en sus creencias cristianas. "Eso no está bien", alega. "Es una licencia para hacer cosas en el ámbito sexual que van en contra de cómo deben ser".
"La reacción a ese discurso muestra que en el contexto de la primaria republicana ha habido un retroceso de unos 50 años"
Judd Legum, Centre for American Progress
Cuestionó, inclusive, si Obama no estaba violando ese contrato de no intromisión del estado en asuntos religiosos con políticas del gobierno que forzaban a los creyentes a ir en contra de lo que dictamina su fe.

Pero Santorum pareció contradecirse, el domingo pasado, cuando se expresó repugnado por un discurso que dio el entonces candidato presidencial demócrata John F. Kennedy en el que habló de la imperiosa necesidad de mantener una separación entre el estado y la iglesia.

Kennedy, un católico en un país predominantemente protestante, precisamente se estaba defendiendo de sus críticos que sospechaban de una indebida injerencia del Vaticano en el gobierno si llegara a ser presidente.
"La reacción a ese discurso muestra que en el contexto de la primaria republicana ha habido un retroceso de unos 50 años", afirmó Judd Legum

El analista argumenta que Kennedy resaltaba que no importa si se es católico, protestante, musulmán o judío, se puede servir el pueblo igualmente bien y que los republicanos, en particular Santorum, han pervertido ese concepto. "Básicamente quieren forzar sus puntos de vista personales de fe reclamando el derecho a que el estado no se meta con su religión".

Base conservadora

Cristianos republicanos
El mensaje de Santorum encuentra adeptos en los círculos más conservadores del partido.
Sin embargo, Dante Chinni de la Universidad Americana, señala que toda esta retórica es exclusivamente para consumo interno del Partido Republicano y durante la primarias los temas religión y gobierno son muy importantes.

"Hay que recordar que estas discusiones son motivadas por la periferia. Es un mensaje muy polarizante y son los republicanos muy comprometidos -en su mayoría muy conservadores- los que saldrán a votar en las primarias", manifestó el académico.

En este sentido la estrategia de Santorum puede ser ganar la nominación de su partido con un mensaje ultraconservador y luego desplazarse un poco hacia el centro para la contienda presidencial.
"Los estadounidense quieren un candidato que tenga fe más no que se arme de esa fe en una elección presidencial. Que crea en Dios pero que no hable de Dios a todas horas"
Dante Chinni, Universidad Americana de Washington
La explicación es que los votantes republicanos en las primarias son una base muy reducida del electorado y dentro de esa base hay otro subestrato que está muy atraído al mensaje de Santorum.

Según Chinni, ese mensaje y sus acaloradas declaraciones son expresiones sinceras de fe del precandidato republicano que han podido calar con segmentos del partido pero a nivel nacional la cosa es a otro precio.

"No va a poder echarse para atrás si llega a ser el candidato presidencial republicano", asegura. "Su conservadurismo extremo, contra los condones, los anticonceptivos, se entienden dentro del partido pero en una elección general es la muerte", argumentó.

"Los estadounidense quieren un candidato que tenga fe más no que se arme de esa fe en una elección presidencial. Que crea en Dios pero que no hable de Dios a todas horas", concluyó Dante Chinni.

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