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domingo, 20 de octubre de 2013

Abusan sexualmente de niños en las calles

Santo Domingo.- Varios niños y adolescentes que viven en condición de calle en el Distrito Nacional y otras importantes ciudades del país al ser consultados por El Nuevo Diario narraron las situaciones de peligro a las que están expuestos a todas horas, así como las múltiples razones que los motivaron a abandonar sus hogares.


“Los extranjeros y personas de aquí me dicen que les enseñe mi parte (genitales), me miran y después se masturban… me dan 500 pesos, también vienen muchos homosexuales y me dan mis pesos. Si me pagan mi dinero yo le enseño lo que sea, hago lo que sea por  mi dinero”.

Con esas expresiones narra un adolescente de 17 años de edad a las condiciones a las que están expuestos los menores que como él viven en condición de calle. Cuenta que hace alrededor de ocho años abandonó su hogar, en la provincia  San José de Oca, y asegura que le gusta las calles, limpia vidrio en el Malecón y, a veces, se fuma su “cigarrito” de marihuana.

Su nombre ficticio es Jhonny Alfredo Pujols, ya que por razones legales es impedido decir su nombre verdadero, conversó con periodistas de El Nuevo Diario y manifestó que se marchó de su casa, llegó hasta el tercero de la primaria, y aunque CONANI lo rescató por cuatro meses él se escapó para seguir en las calles.

Escena como esta se observa  a diario, niños limpiabotas  deambulando  y pidiendo limosnas por las principales calles de la Zona Colonial y en la avenida George Washington (Malecón), donde acuden decenas de turistas de diversas nacionalidades y  muchos dominicanos que se  aprovechan de estos infantes para ofrecerles obsequios  y dinero  a cambio de “favores”.

La edad promedio de inicio de la actividad sexual de los menores de la calle  es  de 8 a 12 años  y muchos  manifestaron que  han recibido paga por tener sexo (explotación sexual).

La situación es alarmante, ya que cada día este  fenómeno va en crecimiento, y  muchos de  esos menores que provienen principalmente de hogares disfuncionales y de  barrios pobres de la periferia del rio Ozama, así como de otras comunidades cercanas, trabajan en las calles limpiando zapatos, vidrios de vehículos, vendiendo frutas, y otros llegan a ese bajo mundo porque son adictos al cemento.

Esa gran cantidad de infantes que trabajan en las calles  no estudian, no regresan a dormir a sus casas y se lanzan a buscar dinero, y para conseguirlo no limitan en las formas de lograrlo, y esa posición es aprovechada por turistas depravados que  llegan a la República Dominicana en busca de sexo, sobre todo proveniente de menores.

Playas, discotecas, prostíbulos y lugares públicos de mucho tránsito, son solo algunos de los  puntos preferidos por los niños y  adolescentes que deambulan en las calles.

Un detalle importante es que los infantes que zanganean en las calles son mayormente de sexo masculino, se observa que hay pocas niñas.

Periodistas de El Nuevo Diario conversaron  también con  niños en edades que oscilan entre  12 a 15 años, que vagan por la parte céntrica de la Zona Colonial y el Malecón, y comprobaron que las principales causas que provoca que los infantes dejen su hogar para vivir en las calles son maltrato físico, insultos, falta de educación  y pobreza extrema en los barrios y en sus hogares.

Ejemplo de esto lo representa el niño Jimmy Marcelino, nombre ficticio por razones legales, quien vive en el barrio Guahupita, tiene 13 años de edad, pero aparenta 10,  no estudia, no sabe leer ni escribir.

Dijo que el dinero que ganaba limpiando zapatos lo usaba para comprar comidas y  lo que le quedaba se lo daba a su mamá, pero cuando le ofrecen dinero por tener relaciones sexuales lo hace, “es que me dan más dinero y no tengo que limpiar zapato”.

Emilio Abel  Santos, de 15 años de edad,  destacó que con  el dinero que consigue  como limpiavidrios se compra un pote de cemento y se alimenta con dos panes con mantequilla y un refresco rojo, y los otros lo juega en las calles “mi mamá no me pregunta cuántos ganó, pero a veces hago RD$175.00”.

Mientras que Jhosy  Uribe manifestó que salió de su casa y vive en las calles por maltratos físicos y por insultos, “mi papá me golpeaba y mami no me defendía, yo no vuelvo a vivir con ellos, tengo 6 años viviendo en las calles, en el  Malecón”.

Roldy  Joaquín Cepeda,  de 16 años,  dijo que se fue de la casa cuando tenía 10 años, sus padres viven en San Cristóbal, porque pasaba mucha hambre, su mamá no tenía  para la comida, tiene 7 hijos más, no va a la escuela,                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  y un amiguito  lo invitó a limpiar zapatos y se quedó en las calles,  pero pasa el tiempo dónde mejor le va, es decir, que  se movilizan de un lugar a otro.

Asimismo, el niño Francis Encarnación, de 12 años,  dijo que las  exigencias de que llevara dinero a la casa hizo que dejara el hogar y se tirara a las calles “a mis padres no les importa lo que me pase, si estoy vivo o muerto no les importa”.

Mientras que el niño Charly Piter, de 9 años, alías Muñeco, como le dicen sus amiguitos, expresó que “yo no volví a mi casa a dormir porque un día me comí el dinero que hice con la limpiabotas y mi papá me da golpe cuando no lo llevo a casa, y de ahí en adelante  me quedé en la calle”.

POR QUÉ VIVEN LOS NIÑOS EN LAS CALLES
Muchas veces los menores abandonan sus hogares porque vienen de madre soltera, y algunos ni siquiera saben quién es su progenitor, en otros casos los padres fallecieron y otros alegan maltrato físico en el seno del hogar.

A  todo eso se agrega que la madre cría sola a sus hijos sin un debido control, porque están trabajando para buscar los alimentos, y los hijos son dañados mental y emocionalmente por el entorno donde residen en los barrios marginados de la capital.

También  menores que abandonaron  su casa, y así lo manifestaron a reporteros de El Nuevo Diario, indicaron  que fueron  atraídos por “amiguitos” que les decían que en las calles encontrarían más cosas (dinero, comida, ropas, juegos y celulares) que en su propio hogar.

No obstante, conversamos con niños que  admitieron que  se fueron  a vivir a las calles porque sus padres lo golpeaban, les decían muchos dichos y estaban pasado hambre, no tenían nada para comer en la casa.

Otro de los menores relató que su madre vendía drogas y que esto le avergonzaba profundamente. Otro dijo que sus padres “vivían de a balazo” y que peleaban y discutían mucho

Los menores que viven en las calles prefieren lugares específicos  para dormir,  como son aceras, casetas de negocios, callejones, iglesias, debajo de las piedras grandes, en los alrededores de los mercados públicos, casas abandonadas y en las alcantarillas del Malecón, entre otros sitios.

CÓDIGO PARA PROTECCIÓN DE LOS NIÑOS
 El Código para Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, que opera bajo la Ley 14-94, manifiesta en los artículos 328-329  que se estipula una multa de 2 mil a  10 mil pesos a padres o madres y otros familiares que abusen del menor.

Asimismo, indica que son penalizados los castigos y abusos físicos, psicológicos o sexuales hacia un menor, en donde se incluyen infractores nacionales y extranjeros, traficantes de drogas e inclusive si los infractores son los padres del menor.

Este  Código  indica también que a ningún infante se le puede incriminar en materia penal, pero al mismo tiempo resalta que los  menores que cometan actos penalizados deberán ser tratados por tribunales especiales de menores.

La legislación laboral prohíbe el trabajo a menores de 14 años de edad, con dos excepciones. Una de ellas está establecida en el artículo 245 del Código de Trabajo (Ley 16-92), en donde se permite el trabajo de menores en casos en donde sea una labor beneficiosa para las artes, cultura, enseñanza o ciencia.

La otra excepción está mencionada en la Resolución 29-93 y tiene que ver con trabajos de recolección agrícola ligeros.

Es la Secretaría de Estado de Trabajo que da la autorización en ambos casos para que los menores puedan trabajar.

Los menores que no han alcanzado la mayoría de edad (18 años) y que tengan más de 14 años podrán trabajar con la autorización de los padres.

 VENDEDORES DE DROGAS Y LOS NIÑOS
 Desde hace mucho tiempo en la República Dominicana se ha implementado la práctica de que los traficantes de drogas utilizan como  “mula” a niños, porque saben que no se les puede aplicar el Código Penal, y les resulta más beneficioso, pues pagan mucho menos por el transporte y no se involucran en procesos penales.

Asimismo, se observa que en los tribunales especializados recurren a  la acción de entregar los menores a sus padres para garantizar que éstos no vuelvan a cometer  el delito o la infracción, pero los infantes vuelven a delinquir porque no tienen padres ni tutores responsables.

Es aquí donde los delincuentes vendedores de estupefacientes retoman el negocio con los niños de las calles o con adolescentes que no tienen familiares que los defiendan.

MUCHOS NIÑOS ESTÁN ENFERMOS
En el recorrido que realizaron reporteros de El Nuevo Diario se pudo observar que varios de los niños y adolescentes de las calles que huelen cemento están enfermos y algunos tienen cicatrices  provocadas por peleas entre ellos y no acuden a un hospital público a curarse.

De los niños que viven en las calles y que afirmaron que llevan una vida   sexual activa, solo algunos dijeron que usan preservativo porque él que le paga lo lleva a la hora del acto, y admitieron que lo hacen para evitar  la enfermedad del SIDA, aunque no saben muchos detalles de ésta.

Autor: JACQUELINE MORROBEL

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