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viernes, 11 de febrero de 2011

“DE PIES HINCHADOS”

CULTURA VIVA
Autor Lincoln López

La verdad es que algo tenía en uno o en ambos pies.

Algunos estudiosos dijeron que la hinchazón era únicamente en un pie. Otros, en cambio, que era en los dos.

Me inclino por esta última teoría. Me parece más lógica, aunque lo lógico no es necesariamente algo real.

Si cuando niño recién nacido él fue colgado de un árbol por piedad porque a su verdugo (un guardia de la época) le dio pena matarlo, y desobedeciendo la orden de su sicario le perforó los “frágiles piecitos”, lo ató boca abajo de una rama, y lo abandonó en un acto tan insensato como irresponsable para que el tiempo se encargara que dar al traste con la vida de la inocente criatura.

Pero no fue así. Quiso Dios o el destino que pasara un agricultor y como buen samaritano lo rescatara y le salvara la vida pero le quedó esa lesión permanente en los pies.

Parece que ese niño tuvo una excelente educación y pudo desenvolverse en la vida con relativa normalidad física, a tal punto que muchos años después cuando decidió hacer su propia vida y emprende su camino hacia la capital para no regresar jamás a su hogar, en el trayecto encuentra a un hombre fuerte y mayor que él, discuten por un problema de tránsito y lo mata. En lo síquico era evidente que tenía algún problema existencial sobre su ascendencia. De algún modo se había enterado que no pertenecía a esa familia, a pesar de que su “madre” le decía que lo amaba entrañablemente y se esforzaba en persuadirle de que era su hijo. Obviamente no le creyó y se fue.

Cuando llega a la capital conoce la noticia de que el Presidente lo mataron cuando andaba sin escolta fuera de la ciudad, en un cruce de caminos. Por lo tanto, había un vacío de poder político. A los políticos les gusta inventar, y crear fórmulas raras. Para zanjar esta situación formularon una especie de adivinanza para hacer más fácil el proceso. Ya se imaginarán ustedes quien ganó la primera vuelta. En la segunda también adivinó y la ganó; y, subió entonces, a la presidencia, nada más y nada menos que nuestro inexperto, sencillo, y joven de los pies hinchados.

Tuvo tanta suerte el presidente que hasta se casó con la viuda de su antecesor. Todo marchaba bien hasta que un día el país entra en problemas: “una terrible plaga cae sobre la ciudad”, más un problema de impunidad. Todo se contamina. Emerge la crisis.

Finalmente un sacerdote llamado Tiresias descubre y le dice al presidente que en realidad él es hijo de Yocasta, la viuda, su hoy esposa, y además, hijo de aquel que otrora matara en el cruce de caminos.

El presidente se arranca los ojos para no ver la realidad. Su madre y esposa, se suicida, y así termina la famosa obra teatral de Sófocles:

“!Habitantes de mi patria! Que a nadie se le tenga por dichoso hasta que muera….”

El destierro fue el destino final de “pies Hinchados” que en griego significa EDIPO.

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