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jueves, 27 de junio de 2013

Aquí se roban profesiones

 
Escrito por el Pastor Antonio Regalado
 
Locutor Hugo Adames
Según el Diccionario  Manual de la Lengua  Española Vox, la palabra usurpación  es definida como "Apropiación injusta de una cosa que pertenece o corresponde a otra persona, especialmente de su cargo, su función o su identidad". 


 
Esta reflexión  llegó a mi mente y se apoderó de todo mi ser, luego de una conversación que sostuve con el locutor Hugo Adames "El monseñor de la salsa, ahora con su emisora en internet "El Monasterio de la Salsa,"  y su esposa Ana Margarita Barbel de Adames, en Providence, Rhode Island, Estados Unidos.
 
El tema sobre la mesa giraba acerca del locutor y las dificultades que enfrenta en el desenvolvimiento de su carrera. 
 
Sin embargo, ¿Quién podría negar que la nación dominicana ha parido una constelación de locutores que han sobresalido en la radiodifusión dominicana e internacional?. El mismo Hugo, es un testimonio viviente de la impronta del trabajador del micrófono. Donde quiera que ha trabajado, ha dejado señales, huellas, carácter, profesionalismo, capacidad, talento, inspiración para crecer, pasión por la carrera, y otras cualidades que han transfomado cada uno de esos medios para bien.
 
Cuando examinamos el panorama de la locución dominicana, encontramos una pléyade que siempre sobresale en todas las generaciones, que poseen condiciones no  fáciles de encontrar, que están acreditados y habilitados por las autoridades dominicanas para ejercer el oficio, pero eso se debe al trabajo constante, a la preparación, a la vocación demostrada. 
 
Triste es el caso, pero en materia de locución la mediocridad está penetrando el terreno que les corresponde a la excelencia de la exponencia de la palabra, del buen decir, estando muchos de ellos y ellas fuera como consecuencia de ésta mala práctica.
  
Me informó Hugo Adames que regresa a la República Dominicana, para el Jueves 27 de éste mes de Junio. Estará explorando el ambiente de la comunicación radial y televisiva, porque anhela retirarse a vivir en su patria. 


Que Dios le ayude a encontrar un buen nido para establecerse, ya que de acuerdo a informaciones que poseemos hay crisis en el escenario de éste trabajo, porque improvisados están usurpando la profesión desde hace mucho tiempo, y nadie hace nada al respecto. Ninguna institución se interesa por regular la situación. Cualquiera dice que es locutor  y ya le dan trabajo, alguien habla en un establecimiento de diversion y al otro día amanece locutor. A nadie parece dolerle la situación del locutor y punto.
 
Hoy decido denunciar, responsablemente, que en éste país existe el robo de una profesión. Sí, aquí se roba y se despoja a otro, otra, de una profesión: la del  Locutor.

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