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miércoles, 27 de febrero de 2013

EL 27 de Febrero, en el Bicentenario de Juan Pablo Duarte

Escrito por Tiberio Castellanos
El Grito del 27 de Febrero de 1844 es fruto de la labor de Juan Pablo Duarte. Pero el Patricio no estuvo esa noche en el Baluarte.

 
      Muy a comienzos de Agosto del año anterior, Duarte, perseguido de cerca por los soldados de Herard, el jefe haitiano llegado a Santo Domingo con un numeroso ejército, escapó en una goleta inglesa hacia Curazao y Venezuela.
 
       Y allí estaba en los dias en que por iniciativa de Sánchez y Bobadilla se forjó aquella gloriosa convergencia de los jóvenes Trinitarios y los ya no tan jóvenes Afrancesados o Conservadores.  Estos  dos grupos, tenían la misma meta y objetivo inmediato:  independendizarse de Haití. A largo plazo, como luego se demostró, tenian sus grandes divergencias. Los Afrancesados querían poner a los haitianos a distancia, con la ayuda de alguna potencia, Francia en primer lugar, aunque esto les costara su precio.
      Los Trinitarios, el grupo de Duarte, eran de la idea de la independencia total "sin  ingerencia de potencia alguna".
 
Y, si queremos ver un buen ejemplo en esta experiencia fundadora, esas diferencias no fueron óbice para que unos y otros, o mejor dicho unos junto a otros, después de largas jornadas de labor política en todo el territorio nacional,  lograran ese inicial pero definitivo Grito de la Puerta del Conde. Grito que fué seguido, en pocos dias, en otras ciudades del país. 
 
      Pero... volvamos a Duarte. Estoy tratando, creo que inútilmente, de resumir, en unas cuantas líneas, la labor del Patricio en cuanto a la fundación de La Trinitaria y luego su inteligente y activa labor en la llamada revolución de la Reforma. 
 
      Me ayudan mucho en mi intento de condensación de esas labores primigenias de Duarte. estos versos de Ramón Emilio Jiménez, en su Himno A Duarte: "La gloriosa Trinitaria que fundara tu heroísmo, fue la cátedra primera de moral y de civismo". Por ahí es por donde debe comenzar y seguir, contándose esta historia. Por ese trabajo tesonero y constante desarrollado por el Patricio desde su regreso de Barcelona ( no con aquellos cristos de la libertad y otras semejantes jeremíadas). 
 
Duarte fue un maestro, no sólo de patriotismo. Si no también de moral y de civismo. Fué maestro y fue líder. Y obsérvece, que su labor en la formación patriótica de los Trinitarios y luego en su laboriosa labor de la Reforma, encendió tanto el patriotismo de los dominicanos, que, finalmente, trajo a trabajar junto a los trinitarios, a aquellos hombres que, unos años antes, no creían del todo en la indepedencia de su país. Algunos de ellos, todavía con las agruras de haber sido testigos y sobrevivientes de aquella amarga frustración de los días del enano Núñez de Cáceres.
 
      Pero Duarte no estuvo en el Baluarte el 27 de Febrero ( protagonistas esa noche, Sánchez y Bobadilla, y Mella con su famoso trabucazo en La Misericordia).
      La goleta Leonor arriba al puerto de Santo domingo con Duarte a bordo el 14 de Marzo. Y al día siguiente una multitud de simpatizantes y amigos, lo recibe al grito de Portes e Infante: -Salve al Padre de la Patria-.
 
      Pero...ya han pasado unos dias del trabucazo de Mella. Y, salido del Seibo, el mismo 27 de Febrero, con cerca de seiscientos hombres, Pedro Santana ha llegado ya hasta el pueblo de Azua. Parapetándose allí, pues se espera la llegada del invasor Riviere Herard. 
 
      En el trayecto de El Seibo a Azua, el grupo de Santana ha sido reforzado en Santo Domingo, San Cristobal y Baní, por jóvenes de esas ciudades, y ya el hatero Seibano cuenta con un pequeño pero aguerrido ejército. Y el 19 de Marzo el ejército haitiano numéricamente superior, es derrotado, en Azua, casi por sorpresa, por las tropas de Santana. Gracias, en gran medida a los jarros de metralla de dos cañoncitos nuestros manejados por los noveles oficiales Soñé y Garcia, que hacen enormes bajas al enemigo. No lo he visto en ningún texto, pero seguramente, hubo también alguna carga de los jinetes seibanos contra la infantería haitiana.
 
      Pero, esa misma noche, Santana, consciente de la gran superioridad numérica del invasor y de los pocos pertrechos con que cuenta su ejército, se retira a Sabana Buey ( dice alguno, que en espera de algún otro cañoncito que sus amigos de Santo Domingo consiguieran con los franceses).
 
      Y allí lo encuentra el dia 23, Duarte, que ha venido desde Santo Domingo con tropas de refresco. El gran duartista, Pedro Troncoso Sanchez pinta así el primer encuentro de estos dos grandes: "...ambos se acomodaron en una mesa  a hacer el primer examen de la situación. En realidad quien lo hizo fue Juan Pablo. Santana habló poco y con desgana". 
 
      Se me ocurre a mi, pimentelense malicioso, desde este tranquilo exilio miamense, que este encuentro comenzó muy mal. Duarte, recien llegado al país, ausente desde Agosto del pasado año, es quien explica al flamante vencedor de Azua la situación. 
 
      Además de ésta, hubo otras reuniones. Y aquello no terminó bién, lamentablemente. Muy lamentablamente. Pues de ese desencuentro entre el Padre de la Patria y el Libertador se derivaron casi todos los males, que fueron muchos, de la Primera República... y pienso que quizás de algún otro tiempo dominicano también.
Un abrazo.

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