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lunes, 13 de enero de 2014

Creo que debo una explicación

Escrito por Tiberio Castellanos

Creo que debo una explicación. Si, a todos los que no llamé para felicitarle el año nuevo; ni llamé en Navidad como lo había planeado; ni he podido leer y contestar, por supueso, algún escrito que me han enviado.

       Además de mis disculpas, puedo darles a todos mis amigos esta buena noticia: he sobrevivido el año 2013. Hoy, ya instalado en el 14, y después de unos penosos dias en el Harris Methodist Hospital de Fort Worth, comprendo que algo tiene de cierto esa mala fama que desde siglos tiene entre nosotros el número 13.
 
       Bueno, desde hace mucho tiempo, las últimas horas del dia 31 del año que se va yo las paso durmiendo. Pero esta vez me ocurrió en una cama de hospital.
 
 Por cierto, no tan cómoda para dormir como la dura cama, invento mío, de mi apartamento de Allapattah. Ocurre que, según parece, la última vez que los cirujanos anduvieron en mis intestinos, creo mas bien en el delgado, al empatar ambos segmentos, la apertura entre ambos ha quedado un poco más estrecha. 
 
Asi que ya en varias ocasiones desde 1999 hasta hoy, ese estrecho pasaje del intestino se ha tupido. Eso me ocurrió recientemente. El tratamiento, si se quiere, es muy sencillo, pero para mi edad y mi poca valentia, una verdadera tortura.
 
 Me meten un cable por la nariz que va al estómago, por donde me van extrayendo durante algunos dias todo lo que hay en el atorado órgano.
 
       Sólo a suero, durante este tiempo, hasta que al fin comienzan a pasar algunos gases... y un poco  después la pupú. Es una síntesis del proceso que esta vez me ha parecido mas doloroso y molesto que antes.
 
       Y haciendo el inventario de las hazanas del ano 13 en mi vida, comienzo por decir que me llevó dos grandes amigos: Luis Labera y Alberto Pardiño. Mi vida, en estos ultimos anos estuvo muy dependiente de la comunicación y presencia de estos grandes amigos. Y lo peor fue la velocidad de su despedida. Luis Labera fue, en unos dias, del hospital psiquiátrico a un Home, de ahi a otro hospital, y de ahi... Nunca supe de que murió.
 
 Fumaba mucho, pienso que demasiado, y desde hace tiempo iba a un psiquiatra. Pero sólo este conocimento no me dice de que murió, y en tan pocos dias. Es cierto que mi amigo Luis Labera era un tipo raro. Pero no creo que esto determine una muerte así, casi misteriosa.
 
        Alberto, me hablaba del centro médico al que estaba afiliado (omito el nombre porque no lo recuerdo); de lo muy atentos que alli eran. Pero, ocurre que "descubrieron" que se estaba muriendo de un avanzado cancer una semana antes de su muerte. Y esto, que Alberto tenia unos antecedentes, o como dicen, historial medico, que bien examinados, pudieron dar origen, no digo yo a la cura, pero si al tratamiento que hiciera mas lento el avance de este cancer que ellos "descubrieron" sólo dias antes de la muerte de mi amigo.
 
       El año 13 se llevó también a mi tía Mamona, viuda de mi tío Millo. Tenia cerca de un ciento de años. Y era la única tía que me quedaba.
 
        Tengo la impresión de que en ese salao año 13 se me murió alguna otra gente más, entre amigos, parientes y conocidos. Y de lo cual no tengo un dato específico. Sólo la  rara sensación  de su ausencia.
 
        A finales de año, precisamente, mi hermana Dulce María ha tenido un accidente cardiovascular, del que, a Dios gracias, viene recuperándose satisfactoriamente.
 
         Y, creo que también debo incluir, entre los azares de este año 13 en mi vida, la operación renovación del edificio Dante Fascell de Allapattah, donde vivo.
 
          Esta operación, felizmente terminada. Representó que todo lo que tenía dentro del apartamento, computadora, libros, ropa, enseres de cocina, etc, había que meterlos en cajas de carton y enviarlos a un almacen, con la vaga sospecha de que muchas cosas no regresarían, mientras nosotros íbamos a un hotel.
 
 Esta operación fue incruenta. Pero, para mí representó escarbar entre papeles, retratos, cosas y recuerdos, acumulados en gavetas y cajas durante veinte años. 
 
Meterlos en cajas...y verlos partir hacia un destino incierto. A Dios gracias, todo salió bién. Pero, no fue esto nada facil para mi.
Un abrazo.

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