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lunes, 1 de septiembre de 2014

La destruccion de un monumento

Autor Tiberio Castellanos
El canal público  WLRN, 17 en mi televisor, estaba ofreciendo, como parte de su programa de recolección de fondos, una presentación de Elvis Presley en Hawaii.

 Elvis Presley muy jóven, elegante, muy buenmozo, simpático, adorable, dirían las muchas mujeres que llenaban el gran treatro donde se presentaba. 
 
 Como cosa curiosa debo decir que para la época cuando se filmó esta película, serian los años 60 muy jóvenes, yo no veia películas de Presley, ni de los Beatles, ni de otros de ese jaéz. Mis idolos eran, entre otros, Pedro Vargas, Frank Sinatra, Libertad Lamarque, Nat King Cole.
 
Esta tarde en mi nuevo televisor plasma he estado observando ese cuerpo jóven, la gracia de sus movimientos. Tenía una sonrisa ingenua, lo que es hasta cierto punto sorprendente. Sorpendente, si usted compara a Elvis con otro ídolo contemporáneo suyo: Tom Jones. Este tenia sonrisa y gestos maliciosos, algunos muy maliciosos.
 
Veía yo a Elvis en esta película, que nunca vi antes, y al mismo tiempo recordaba las últimas fotos del artista que publicó la prensa a raiz de su muerte, donde aparecía ya  obeso y  feo. Y pensé, ¿qué demonios tendrían que meterse en ese bello cuerpo para convertirlo en esa ruina humana que mostraban sus últimas fotos?.
 
Como todos saben, murió muy jóven y no puedo precisar la enfermedad que lo mató. Ni tampoco tengo noticias del vicio que destruyó aquel cuerpo hermoso, aquel artista tan admirado. 
 
 Por supuesto, no todos los que mueren jóvenes son gente viciosa. De ningún modo puedo decir eso. Lo que pienso, ante la muerte de gente algo jóven, y en lo que creo, es que Dios, que da la vida a todos ha sido conmigo y con algunos otros sumamente generoso.
 
 Dios da la vida. Y da también la salud. Hay también los estilos de vida. Unos contribuyen a una buena vida. Otros introducen demonios dentro del cuerpo. Tengo la impresión de que Dios también inspira, a los que ama, los buenos estilos de vida.
Un abrazo.

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