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lunes, 13 de julio de 2015

Ruidos y sociedad



 
POR FERNANDO RODRĺGUEZ CÉSPEDES

Cada centro de diversión constituye una “zona de tolerancia musical”, por lo que resulta extraña e inapropiada la marcha y petición de la Federación Dominicana de Comerciantes para que las autoridades violen la ley 287-04 y permitan áreas abiertas donde los fiebruses y bullosos puedan dar riendas sueltas a la contaminación sónica.


Contrario a esto, las entidades de la sociedad civil  debieran  abogar para que se fortalezcan las normas que rigen el uso de bocinas, alto parlantes, equipos de música y cualquier otro elemento cuyo uso inadecuado pueda perturbar la tranquilidad de los ciudadanos y aumentar los niveles de estrés en la sociedad.

Se supone que quien puede asistir a una “zona de tolerancia musical" a presumir de la capacidad de sus equipos, instalados generalmente en costosos vehículos, puede ir a uno de los tantos centros de diversión cerrados a escuchar la música de su preferencia a los exagerados niveles de volumen que se permite en los mismos, sin perjudicar a nadie.

Por primera vez, la Policía Nacional de manos con la Procuraduría para la Defensa del Medio Ambiente, está combatiendo uno de los principales males que afectan a la población, acción que debemos estimular  para que los intereses comerciales de un grupo no les tumben el pulso en detrimento de los derechos de la población.

La responsable actitud de las autoridades deben extenderse a todo el territorio nacional y abarcar además de los colmadones y sitios de expendio de bebidas alcohólicas, a las disco light, a las guaguas, triciclos y camionetas anunciadoras, iglesias evangélicas, vecinos escandalosos, parques, playas y cualquier otro elemento  que perturbe la tranquilidad ciudadana.

Nadie, absolutamente nadie, tiene derecho a molestar o perturbar el derecho al silencio y tranquilidad que tiene toda persona en esta sociedad. La contaminación sónica además de los males señalados, afecta el sistema nervioso de las personas y en ocasiones, hasta desgracias personales y familiares ha ocasionado. Apoyemos todos la campaña contra los ruidos molestosos e innecesarios!.

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