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lunes, 5 de mayo de 2014

El Santoral de la Iglesia y el Salón de la Fama de las Grandes Ligas del Beisbol


Autor Tiberio Castellanos
De entrada debo decir que no todos los que han sido santos están inscritos en el Santoral. Ni todos los atletas o "sluggers" ejemplares están en el Hall de la Fama.

Dicho esto paso a decir que para el Hall de la Fama es muy importante ese asunto de los averages. Sí, pero también se toma en cuenta  la conducta. Algún gran pelotero no está en el Hall por unas apuestas muy ilegales, e inmorales también, que hizo mientras todavía jugaba. Y, recientemente, más de uno, y más de dos, excelentes jugadores, con excelentes records, han puesto en peligro su ingreso al Hall por el asunto del dopage, que también es ilegal e inmoral.
 
 La Iglesia aspira, al declarar Santo a una persona, a que éste nos  sirva de modelo en nuestra conducta. Así, lo entiendo yo, podemos acercarnos a lo que es el ideal Cristiano: "Sean santos, como yo tambien soy Santo".      
   
Pero, como es dogma de la Iglesia la Comunión de los Santos, muchos, en su ignorancia, llegan a suponer que este Santo sólo nos sirve de mensajero ante Dios. Y esto, aun en el caso que no tratemos de imitarlo. Y me imagino
 
lo incongruente que puede ser que un "cristiano" que no ha disfrutado nunca de la belleza de una noche de luna o de un bello amanecer en primavera agradeciendo a Dios el canto de las aves, la brisa suave en el ramaje de los árboles y el olor de las tempranas flores, ni tampoco haya dado un pan a un hambriento, le pida favores al Viejo de Asís. No me parece que va a conseguir mucho de il poverello d' Assissi. 
 
Yo, de mi parte, nunca pido favores a mi admirado Ignacio de Loyola. Pero, en momentos en que yo necesito de coraje para enfrentar alguna dificultad, siempre evoco la figura de este español corajudo. Y me resulta.
 
Y, como estoy haciendo comparaciones, me place recordar que Juan Marichal, que ya está en el Hall de la Fama, tiene una estatua en California, ¿San Fco. o Los Ángeles? Y que Pablo descubrió en Atenas, en una de las primitivas  Olimpíadas precursora de las actuales, el valor de la disciplina para el triunfo de los atletas. Y conozco que Marichal, precisamente, llegó a las Grandes Ligas con la disciplina que arrastraba de sus años en el ejército dominicano.  
 
 Por la falta de esa disciplina, muy pocos alcanzan "esa corona que nunca se marchita" que dijo Pablo. Y no muchos llegan al Hall de la Fama.
Un abrazo.

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