BBC Mundo
Durante décadas el gobierno se negó a reconocer o investigar el asesinato.
El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, pidió el miércoles perdón por el asesinato, el 24 de marzo de 1980, del arzobispo Óscar Arnulfo Romero y dijo que los escuadrones de la muerte que lo perpetraron "actuaron bajo la cobertura, colaboración, aquiescencia o participación de agentes estatales".